Robert De Niro ha vuelto a alzar la voz contra Donald Trump con una contundencia que no deja lugar a dudas. En sus declaraciones más recientes, el legendario actor no solo reafirmó su rechazo al expresidente, sino que lo calificó sin rodeos como un “idiota”. Con un tono cargado de indignación, De Niro dejó claro que su lucha va más allá de la política: es una defensa de lo que considera los valores fundamentales de Estados Unidos. “Este es nuestro país. Quiero recuperarlo”, declaró, subrayando que la nación merece un liderazgo basado en la empatía y la bondad, no en la división. “Nosotros también somos estadounidenses. Y sé que somos más”, añadió, en un mensaje dirigido a quienes, como él, ven en Trump una amenaza para el tejido social del país.
No es la primera vez que el ganador de dos premios Óscar alza la voz contra la administración republicana. En octubre pasado, De Niro se unió a las protestas masivas que inundaron las calles bajo el lema *No Kings* (Sin Reyes), una clara referencia al estilo autoritario que, según sus críticos, caracterizó el gobierno de Trump. En aquella ocasión, el actor no solo marchó junto a miles de ciudadanos, sino que aprovechó su plataforma para denunciar lo que considera un ataque sistemático contra la cultura y la educación. En un discurso cargado de pasión, De Niro criticó duramente que un “presidente filisteo” —como lo llamó— se hubiera autoproclamado “director” de una de las instituciones culturales más importantes del país, el Kennedy Center, mientras impulsaba recortes drásticos a la financiación de las artes, las humanidades y la educación pública.
Pero las críticas de De Niro no se detuvieron ahí. El actor también alertó sobre una medida que, de implementarse, habría tenido un impacto devastador en la industria cinematográfica: un arancel del 100% a las películas producidas fuera de Estados Unidos. Para un hombre que ha dedicado su vida al cine, esta propuesta no solo era absurda, sino peligrosa. “El arte es una amenaza para quienes no entienden su poder”, advirtió, recordando que la cultura no es un lujo, sino un pilar esencial de la democracia. En un momento en que el debate sobre el futuro del país sigue polarizado, figuras como De Niro siguen utilizando su influencia para recordar que la resistencia no es solo política, sino también cultural. Su mensaje es claro: Estados Unidos no puede permitirse retroceder en derechos, libertades ni en el apoyo a la creatividad que ha definido su identidad durante décadas.






































































































































































































































